Sobre comunicación y ego

Las redes sociales como alimento del ego

Una reflexión honesta sobre lo que pasa cuando el propósito de comunicar se reemplaza por la necesidad de ser visto.

Y un día te olvidás por qué empezaste.

El foco se corre hacia la cantidad de visualizaciones de personas que, probablemente, estén lejos de convertirse en clientes. Y lo festejás. La adrenalina sube cuanto más vistas tienen tus videos. Empezás a medir la calidad de tu trabajo en corazones digitales, en lugar de en devoluciones reales. Y ahí, sin darte cuenta, perdés el foco de tu verdadero propósito. Incluso vender —con todo lo incómodo que puede sonar esa palabra— sería un propósito más válido que perseguir esta tecnología que nos abruma, que entrega alegría inmediata y que se va tan rápido como llega.

Lo que vi en otros

Me preguntaron muchas veces por qué, habiendo estudiado para esto, elijo caminar hacia el lado contrario de la comunicación actual. Creo que es porque trabajé con muchas personas y vi lo que las redes generan en ellas. Traté de encontrarle lo positivo. No tuve demasiada suerte.

Evalué también lo que me generaban a mí y a mi entorno más cercano. Esa pérdida de sentido sobre por qué empezaste tu negocio. Las redes empiezan a decidir a quién premian y a quién dejan afuera. Y ahí aparecen palabras que se repiten: comparación, tristeza, ansiedad, vínculos vacíos, vínculos digitales.

Esos corazones parecen llenar cada vez más el tuyo. Pero me permito decir que es contenido vacío. Un globo inflado con demasiado aire: insostenible. Y la sensación de alegría que genera es, también, pasajera.

¿Qué mirar en su lugar?

No digo que dejes de comunicar en redes. Digo que cambies el termómetro. En vez de contar corazones, preguntate: ¿quién me escribió después de ver esto? ¿A quién le resolví algo de verdad? ¿Qué conversación generó, no qué alcance tuvo? Un solo mensaje de alguien que te dice "esto me sirvió" pesa más que mil vistas de alguien que va a seguir de largo. Esa es la métrica que sostiene un negocio en el tiempo. La otra solo sostiene el ego, y por un rato.

Volver a lo que sostiene

Volvé a conectar con tu verdadero potencial. A medir la calidad de tu trabajo por lo que hacés, por lo que sos y por lo que sos capaz de ofrecerle al otro.

Seguramente empezaste con un propósito más grande que juntar visualizaciones en tus redes.

 

Ese propósito sigue ahí. Solo hay que volver a habitarlo.